-Dicen que la soledad no es buena pero yo pienso que todo el mundo necesita un tiempo para si mismo, necesitamos hablarnos y momentos de pensar que hacer o como actuar. Me encantaría contarte como me siento en este momento pero creo que no podría. Sencillamente porque yo tampoco lo se. Tengo ganas de reír y de pasármelo bien con mis amigos aquí. Pero a la vez las lagrimas salen al exterior debido a la distancia. Debido a los kilómetros que nos separan. Si, puede sonar cursi o como lo quieras llamar, pero es así como lo siento. Ese es otro de los motivos por el que estoy... rara. Porque no se si a ti te afecta igual que a mi. Y quizás todo esto te parezca raro porque no te había dicho nada antes. Y te preguntarás porque te lo digo ahora cuando estamos a mas de 300 kilómetros, sinceramente por miedo. Miedo porque el verano dura poco y pasa demasiado rápido. No sabes las veces que e soñado en hablar contigo de todo esto, en decirte lo que siento, en poder demostrártelo. En poder decirte lo nerviosa que me pongo cuando me rozas. Para mi tu mirada, tu sonrisa, tu forma de hablar, de caminar... son especiales. El problema es que para ti soy una más. Solo una mas entre mil millones. Tal vez me equivoque pero ese miedo es el que me ha echo no poder decirte nunca te quiero. 
 
Ese sentimiento de mierda al ver que todo se escapa de tus manos. Al ver que ya es de otra. Todas las cosas que has soñado hacer, todo lo que he querido tener, pertenece ya a otra. Esos sueños, ahora rotos, de tener tus labios rozando con los míos, pasear perdiendo el tiempo cogidos de la mano y sin motivo alguno reír, pensar en nosotros, tu y yo, nadie mas. Todo eso tan cerca haberlo tenido y ahora que me he alejado de ti, ahora que todo había acabado aunque el sentimiento seguía hay, tu sin parecer importante nada lo ocurrido, haces todo lo pensado juntos, lo haces con otra. 
- ¡Sam! Vale, se que crees que soy un...
+ Cobarde,embustero...
- Escucha
+ No, escúchame tu. Has resultado ser como creía que eras.Yo nunca he fingido ser otra persona, siempre he sido como soy, y me han humillado delante de todo el mundo. Veras, no he venido para pelearme. He venido para decirte que se lo que es tener miedo de mostrarte como eres, yo lo tenía pero ahora ya no. Y ahora me da igual lo que la gente piense de mi, porque yo creo en mis actos y se que ahora va a salir bien. Y aunque mi vida no sea la mejor, eres tu quien me da pena. Se que la persona que me mandó esos e-mail está en algún lugar. Pero no puedo esperarla, porque sería como esperar que llueva en plena sequía... inútil y flustrante.
-Sam...
Estúpidos momentos, estúpidos momentos que en el instante en que ocurren la adrenalina pasa por todo tu cuerpo. No me canso de recordar lo bonito y perfecto que fue todo. Cuando disfrutabas haciéndome de rabiar y yo me enfadaba, pero tu tonta e irresistible sonrisa siempre lo arreglaba acompañado de tu típico ``No te enfades, era solo una broma´´ y volvíamos reírnos como aquellos niños correteando con un juguete nuevo. Aquel instante en el que yo muerta de miedo, pero a la vez segura ya que estaba a tu lado, me cogiste a hombres y te acercaste a la piscina, en unos momentos de indecisión dudando si te tirarías o no, yo desde arriba dándote evitando sumergirnos bajo aquella agua azul. Definitivamente me agarraste fuerte y diste un salto, bajo el agua nuestros cuerpos se separaron pero seguimos rozándonos hasta salir e inhalar una gran cantidad de aire, yo como tonta empece a reírme y a golpearte divido al miedo que había pasado. Recordar tu mano subiendo por mi pierna, sentados en la arena de la playa, esa sensación irresistible, mientras en tu muñeca guardabas aquella goma para el pelo que esa tarde me quitaste de mi muñeca. Esa goma que al pedirte que me devolvieras la besaste diciendo ``Ahora es mía ´´. Pero lo bueno, por desgracia, siempre acaba... aquel precioso amor se acababa a medida que se iba acabando el verano y quedándose como el típico amor de verano que el tiempo hará olvidar. Y sabes que nada sera igual, no volveré a sentir tu  mano rozándome, no volverás a hacerme de rabiar. Que lo único que te haga recordarme sea aquella goma de pelo fea y deshilachada que tarde o temprano acabará rompiendose. Todo quedará en un típico  amor de verano.