Después de lo que me había costado soltarle todas aquellas cosas la noche anterior, y que ni siquiera se dignara a decirme un hola. Me partía.
Esas semanas rompí mi lema ... no llorar nunca por un chico. Pero es que era tan difícil.
El estar acostumbrada a levantarte cada mañana con un mensaje suyo, pasarme las tardes esperando sus respuestas. Ya no.
Mi tiempo se basaba en intentar entender un ¿por qué?
Os lo juro que en ese momento me sentía estúpida por todo lo que me había hecho sentir una persona a la que me di cuenta que le importaba una mierda.
Pero esperaba que algún día me hablaría para pedirme perdón con una buena escusa. Y, creyendo tal vez que adelantaría ese momento, cada cinco minutos veía si se había conectado.
Tres meses sin saber nada de él. Yo ya empezaba a olvidarle y tenía claro que el ya no se acordaba ni de mi nombre.
Una noche fui a un garito con mis amigas, en el que también estaba mi hermana porque era la fiesta de una amiga suya. Cuando salí para tomar el aire al abrir la puerta me choque con alguien... No me lo podía creer ... era él.
Nos miramos, nos dijimos un hola tímido, y cada uno se fue por su lado.
Al día siguiente mi hermana me dijo que estaba saliendo con la chica del cumpleaños. Era gracioso.
En que hora volví a verle... otra vez volvió a mi cabeza.El tiempo me seguía hablando de lo nuestro. Y yo no pasaba las hojas del calendario, como el que no pasa de página por si se corta.
Pero el verano llegaba, y hace milagro. Creo que tan solo pensé en él unas cien veces.
Pero desde que acabó el verano me lo encontraba todos los días. Ni se dignaba a mirarme a la cara.
Pero hace cuatro semanas, harta de verle, querer hablarle, recuperar lo que teníamos y no poder, decidí hacer una apuesta conmigo misma. ``Si está conectado a la vez que yo, mañana le hablo´´ .... en linea.
El lunes veintinueve de septiembre le hablé. Soy estúpida, lo se, todos lo estáis pensando en este momento, que no se merece para nada que le hable. Pero era algo que necesitaba, para saber si me contestaría o no. Si lo hizo. Estuvimos tres días hablando. Tres geniales días. Pero quedaron en esos tres escasos días. Ya no he vuelto a saber nada mas de él. Creo que ya, por fin, mi cabeza a entendido que este es el final de la historia.
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