.jpg)
Estúpidos momentos, estúpidos momentos que en el instante en que ocurren la adrenalina pasa por todo tu cuerpo. No me canso de recordar lo bonito y perfecto que fue todo. Cuando disfrutabas haciéndome de rabiar y yo me enfadaba, pero tu tonta e irresistible sonrisa siempre lo arreglaba acompañado de tu típico ``No te enfades, era solo una broma´´ y volvíamos reírnos como aquellos niños correteando con un juguete nuevo. Aquel instante en el que yo muerta de miedo, pero a la vez segura ya que estaba a tu lado, me cogiste a hombres y te acercaste a la piscina, en unos momentos de indecisión dudando si te tirarías o no, yo desde arriba dándote evitando sumergirnos bajo aquella agua azul. Definitivamente me agarraste fuerte y diste un salto, bajo el agua nuestros cuerpos se separaron pero seguimos rozándonos hasta salir e inhalar una gran cantidad de aire, yo como tonta empece a reírme y a golpearte divido al miedo que había pasado. Recordar tu mano subiendo por mi pierna, sentados en la arena de la playa, esa sensación irresistible, mientras en tu muñeca guardabas aquella goma para el pelo que esa tarde me quitaste de mi muñeca. Esa goma que al pedirte que me devolvieras la besaste diciendo ``Ahora es mía ´´. Pero lo bueno, por desgracia, siempre acaba... aquel precioso amor se acababa a medida que se iba acabando el verano y quedándose como el típico amor de verano que el tiempo hará olvidar. Y sabes que nada sera igual, no volveré a sentir tu mano rozándome, no volverás a hacerme de rabiar. Que lo único que te haga recordarme sea aquella goma de pelo fea y deshilachada que tarde o temprano acabará rompiendose. Todo quedará en un típico amor de verano.