Hola a todos!
Que pena da acabar un libro. Ir pasando las hojas y darte cuenta que cada vez esa historia tiene menos que contarte. Con que ansias esperas el final, y cuanto deseas que se aleje cuando está ya cerca. A mi me pasa, siempre que termino un libro necesito unos días para asimilar la historia. Para saber que esos personajes ya no van a contarte nada, ya no van a ser parte de tus mañanas. Cuando ya les coges cariño, llega el final, que aunque sea bonito y alegre, siempre te deja un vacío.
Pero bueno seamos realistas, las historias no son eternas. Todo lo que tiene un principio, tiene un final. Si intentamos alargarlo probablemente acabemos odiando a los personajes.
Lo mismo ocurre en la vida real. Siempre da pena acabar historias. Pero es mejor que se acaben a que sean ellas las que acaben con nosotros.
Cerrar un libro y guardarlo en la estantería cuesta a veces, pero siempre podrás empezar otro nuevo. Siempre creemos que la historia que vivimos en ese momento es la mejor, que nada va a superarla. Eso es bueno, te permite vivirla al máximo y exprimir toda tu energía en ella. Pero a veces es bueno acabar una historia y dejar que te sorprenda otra.
Los finales siempre son felices, busquemos lo positivo de ellos. Despidamos con una sonrisa este año, y demostremos a los momentos malos que nos lo fastidiaron por un rato que hemos llegado al final feliz. Ahora a esperar una nueva historia de trescientas sesenta y cinco páginas.
Disfruta de tu último día 2015.
Ponemos punto y parte, el final está muy lejos.
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