Que solo quería ser igual que el resto. Ella quería vivir todo eso que le contaban, todo con lo que soñaba. Todo que sabia, quería y no era. Cada vez le cansaba más su sonrisa, le agotaba estar feliz en su piel. Quería dejar de romper espejos con el miedo a mirar algo que no le gustaba.
Quería que alguien le agarrara de la mano con miedo de perderla, que temieran volverla a ver corriendo alejándose de sus sueños. Que se pusieran delante y no la dejaran huir como siempre, que le ayudaran a vivir lo que quería. Que le dieran un empujón en el abismo para que comprendiera que también tenía alas.
Quería ser como los demás, sin miedo. Sin pensar más que actuar. Dejarse llevar.
Pero temía que las manos que le sujetaran fueran débiles, apoyo de tontos. Quería creer que por fin le tocaba a ella disfrutar, no hacer que el resto disfrutara. No repetir la misma canción buscando fallos que no encontraría.
Que prefería tumbarse en la cama, escuchar música y dejar viajar a su mente en busca de todos los sueños que nunca dejaría que pasaran. Quería acabar con eso y comerse el mundo, que la comieran a ella, los besos, los suyos. Quería romper espejos porque no le hacía falta mirarse para saber todo lo que valía.
Quería dejar de ser esa niña que temía a los demás, dejar de aferrarse a ella misma.
Quería querer. que la quisieran. Quería quererse más. Solo le faltaba eso, que le dieran la vuelta a todo. Eso que pusiera su mundo patas arriba. O ése. El que no se daba cuenta de ella.
``Nos pasamos la vida intentando gustar, sin darnos cuenta que la magia está en gustarnos a nosotros mismos´´
Ponemos punto y aparte, el final está muy lejos.
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