Buenos días mundo! Hoy me he sido consciente de que eso que dicen de que no te das cuenta de los que tienes hasta que lo pierdes es cierto. Con el paso del tiempo, la ilusión que se tiene en una relación o se va perdiendo o crece gradualmente hasta llegar a las nubes. La primera opción es triste cuando lo ves desde el final del camino y miras la felicidad y la forma que tenias de mirar a la otra persona al principio del recorrido, triste por saber que eso ya ha terminado. Pero no tenemos que ver ese principio como algo perdido, sino como un recuerdo de felicidad que por un tiempo te hizo reír y gritar sin motivo alguno. Como ese conjunto de recuerdos que cuando tu mente vuelva a ellos, reaccione con una sonrisa. Y es que a veces los finales son trágicos porque nosotros queremos que lo sean.
Hace tan solo tres semanas que no te tengo, y este final no ha sido malo. Nuestro camino subió una gran montaña en poco tiempo, donde siempre daba el sol y revoloteaban mariposas entre las flores. Pero, como toda montaña, una vez que llegas a la cima, si no sabes mantenerte en ella, las piedras te llevan a la bajada, que tiene la misma inclinación que la subida, rápida y sin darte cuenta ya estas abajo. Por mucho que mires arriba y recuerdes lo bonito que era todo desde allí, una vez que has caído, la subida no es igual.
En mi caso, reconozco que decidí saltar desde la cima con paracaídas para no hacerme daño en la bajada. Preferí asegurarme la caída, a tener que curarme luego las heridas.
Muchas veces me paro a pensar que tal vez tomara una mala decisión. ¿Por qué no tuve las narices de esperar a ver que pasaba? ¿Por qué fui tan tonta de acabar antes con eso que me hacía tan feliz?
Hay momentos en los que hecho de menos sentarme en nuestro banco y mirar el atardecer. En pensar como será nuestra casa y que pasará de nosotros dentro de unos años. Y ahora se que todo eso no va a volver, y que tal vez en su momento no lo valoraba tanto porque era mi día a día. Pero ¿sabes? esos recuerdos no me hacen daño, no me ponen triste. Son parte de mi pasado, y entran dentro de un álbum de recuerdos que en el titulo pone Felicidad.
Siempre da pena saber que una etapa buena de tu vida ha acabado, pero hay más caminos que llevan a nuevas montañas.
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